Cómo Facebook pasó de amigo a enemigo en 15 años



Mientras Facebook celebra 15 años de amistades virtuales, las ciencias sociales han recopilado una gran cantidad de datos que documenta la relación de amor y odio entre el público y la red social más grande del mundo.

Lo que muchos consideraban un confidente se ha convertido en una complicada codependencia, sumida en la ambigüedad y la desconfianza. Es una relación que se da por sentada, pero que requiere un mantenimiento extremadamente alto. Esto hace que los usuarios se pregunten si deberían seguir adelante con amigos más sanos . Pero no siempre fue así.

El feliz comienzo

En su lanzamiento, Facebook era uno de los servicios más auténticos e independientes entre las redes sociales. Los servicios existentes, como MySpace, tenían compañías matrices influyentes que acompañaban sus plataformas, molestando a los usuarios con anuncios y contenido patrocinado.

Pero Facebook prometió algo diferente: una conexión genuina. Era un espacio social inexplotado para compartir lo mejor de tu vida. Todavía hoy, una amistad con Facebook tiene muchas ventajas. La participación en esta comunidad ha demostrado que fortalece las relaciones entre amigos cercanos y conocidos ocasionales.

Los individuos pueden crear vínculos sobre causas comunitarias, identidades compartidas y vídeos divertidos. Facebook ha sido reconocido por ayudar a organizar coaliciones que derrocaron a dictadores y recaudaron millones para luchar contra enfermedades.

Además de la popularidad de Facebook, permite a los usuarios conservar cuidadosamente una imagen pública, haciendo hincapié en las mejores partes de sus vidas. El sitio se ha convertido en una fuente central no sólo de información sobre los demás, sino también sobre el mundo.

La pérdida de la confianza

Pero el impresionante éxito de Facebook se ha producido a expensas de la privacidad de sus amigos virtuales. Su modelo de negocio «vendemos publicidad» puede sonar benigno, pero la plataforma recoge más datos e información sobre sus usuarios de lo que ellos mismos saben, conscientemente, sobre sí mismos.

Al compartir los datos de los usuarios, permitir campañas de desinformación e ayudar a interferir en elecciones, Facebook ha revelado sus lealtades. Y no se trata de proteger a los usuarios. El descuido, o lo que cada vez más parece un abuso intencional, de los datos de los usuarios ha dificultado confiar en la plataforma para las relaciones más íntimas de las personas.

Estos escándalos tienen consecuencias. Las investigaciones han demostrado que los usuarios pueden ser manipulados emocionalmente mediante cambios en el algoritmo de Facebook. Los algoritmos que fomentan la comparación social diaria también han tenido un efecto negativo en la salud mental. Investigaciones recientes demuestran de forma convincente que el uso de Facebook disminuye la felicidad de las personas, tanto de forma inmediata como a largo plazo.

El uso de Facebook se ha vinculado a la depresión y a tantos otros resultados psicológicos negativos.

La amistad se mantiene, por ahora

A pesar de los numerosas llamados a borrar sus cuentas de Facebook en 2018, la mayoría de los usuarios han mantenido sus perfiles. ¿Por qué? Porque abstenerse de Facebook significa renunciar a una red que tiene valor social. El sitio cuenta con 2.200 millones de usuarios, casi el 30 por ciento de la población mundial.

Facebook tiene pocos competidores en el mercado, lo que significa que sirve como la principal, si no la única, forma en que los grandes grupos pueden conectarse. Mantiene unidos a los usuarios (rehenes podría ser un término útil) al mantener relaciones con todos sus amigos.

Para aquellos que prefieren Instagram o WhatsApp, sepan que Facebook también es propietario de ellas y que está trabajando para consolidar la tecnología que los respalda. Es casi imposible escapar de la órbita de Facebook.

Recuperar la confianza

Antes de su aniversario el pasado mes de enero, Facebook intentó restaurar los buenos recuerdos animando a los usuarios a rememorar con el desafío de los 10 años #10YearChallenge. El premio a la mayor transformación recae en el propio Facebook, de amigo altruista a enemigo con reservas.

Recuperar la confianza del público requerirá cambios significativos. La publicidad transparente y el control de los datos y metadatos por parte del usuario serían un buen punto de partida. Pero actualmente, no está claro si Facebook hará estos cambios para salvar sus miles de millones de amistades.

Mientras tanto, la mayoría de los amigos de Facebook están actualizando su configuración de privacidad e intentando coexistir.

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