Podemos usar las respuestas de nuestro cerebro para construir nuestra estrategia de contenidos.

Cómo utilizar la neurociencia para mejorar tu estrategia de marketing de contenido




Cuando pensamos en formas de mejorar nuestra estrategia de marketing de contenidos, probablemente no pensamos en el campo de la neurociencia. Pero esta disciplina ofrece muchas ideas sobre cómo comercializar un producto o servicio; tantas ideas, de hecho, que se ha convertido en un campo propio.

A este campo lo llamamos neuromarketing, e implica aprovechar la riqueza de la información obtenida de la medición de la actividad cerebral para impulsar una respuesta positiva a los mensajes de marketing.

La mayoría de las empresas, por supuesto, no van a contratar a un neurocientífico para que analice la efectividad de sus estrategias de marketing de contenido. Pero existen algunos trucos que podemos usar para enfocar nuestros planes de marketing.

Aquí le presentamos 5 formas en que puede usar el neuromarketing para refinar una estrategia de marketing de contenido:

Usa las emociones para despertar el cerebro

Nuestros cerebros se aceleran cuando nos estimulan emociones intensas y poderosas. Si una emoción visceral que sentimos es una experiencia positiva, nuestros cerebros nos despiertan para que podamos disfrutar de los aspectos de la experiencia que inducen al placer; si la emoción visceral que sentimos es negativa, nuestros cerebros también nos despiertan -en este caso, para planear activamente cómo protegernos y aislarnos de la experiencia negativa.

Por lo tanto, el contenido que desencadena emociones fuertes (ya sean positivas o negativas) juega un papel clave en la activación de nuestros cerebros, lo que, a su vez, nos hace más propensos a absorber y retener el contenido que tenemos frente a nosotros.

Los contenidos que provocan emociones, incluso las negativas, son más poderosos para llevar el mensaje.
Los contenidos que provocan emociones, incluso las negativas, son más poderosos para llevar el mensaje.

Apela a los instintos egoístas del cerebro

Nuestros cerebros han evolucionado para ser egoístas, para reaccionar de maneras que nos mantienen vivos (el instinto de supervivencia) y para ayudarnos a sentirnos bien con nosotros mismos. Por lo tanto, las piezas de marketing de contenido que acarician el ego de los lectores y los hacen sentir en paz con su propia condición emocional, física y mental tienen más probabilidades de ser bien recibidas.

Alimenta el deseo de familiaridad del cerebro

La razón por la que las marcas son tan poderosas es por el deseo de nuestro cerebro de obtener consistencia y comodidad de las interacciones con el mundo que nos rodea. De hecho, cuando reconocemos patrones familiares, nuestros cerebros responden produciendo dopamina, que induce placer.

En el mundo del marketing de contenidos, estos patrones familiares incluyen las fuentes, imágenes, gráficos y opciones de color que usamos en la producción de contenidos.

Ayuda al cerebro a evitar la complejidad

Obviamente deberíamos hacer todo lo posible para que nuestros contenidos sean simples y directos para el lector. Pero no se trata solo del contenido. Debemos ser conscientes de todas las barreras potenciales de acceso, incluyendo una mala elección de fuente o un gráfico complejo o un bloque de texto demasiado grande.

Sorprende al cerebro con elecciones de palabras inesperadas

Cuando procesamos una pieza de contenido, nuestros cerebros están conectados para obtener la información rápidamente al predecir y preprocesar las palabras y la construcción de las frases que esperamos que surjan en el texto.

De esta manera, podemos saltar y hojear el contenido sin dejar de absorber sus mensajes y temas centrales. En el mundo del marketing de contenidos, queremos utilizar elecciones de palabras y construcciones de frases inesperadas que estimulen y despierten nuestros cerebros.

Por ejemplo, si leemos la frase, «A falta de pan, buenas son…» es probable que nuestro cerebro rellene automáticamente la palabra final (es decir, «tortas»). Sin embargo, si en cambio nos encontramos con la palabra “magdalena” o “cupcakes”  -como en «A falta de pan, buenas son las magdalenas» – nuestro cerebro y nuestro interés se despiertan.

Por lo tanto, como vendedores de contenido, queremos aprender a elaborar juegos de palabras y a manipular el lenguaje (con moderación, por supuesto). No hay duda de que nuestros cerebros son instintivamente activados por ciertos tipos de estimulación. Nuestro reto es aprovechar y canalizar los tipos de estimulación adecuados para crear un contenido de marketing más eficaz.

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