3 cosas que podemos aprender de las personas que no usan smartphones o redes sociales



Muchos de nosotros pasamos horas todos los días atados a nuestros dispositivos, mirando a la pantalla para ver si puede ofrecernos algo de diversión o información, o perfeccionando nuestra presencia en línea.

Las plataformas de redes sociales como Whatsapp, Snapchat, Instagram, Facebook y Twitter se supone que nos deberían hacer sentir más conectados, y eso debería ser bueno. Sin embargo, nuestra dependencia de la tecnología para «ver» el mundo social que nos rodea puede ser una pesada carga.

El estrés, la adicción, la depresión y la ansiedad parecen consecuencias no sorprendentes del uso de plataformas sociales a menudo diseñadas específicamente para mantenernos repitiendo las mismas acciones una y otra vez.

Vivir desconectado

Aún así, muchos encontrarían la perspectiva de vivir desconectados preocupante, o simplemente imposible. Es por eso que realizamos un pequeño estudio con 20 personas que pueden parecer marginados sociales en un entorno saturado de redes y pantallas.

Ninguno de nuestros participantes usó medios sociales o tenía un teléfono móvil, y la mayoría incluso se negó a enviar un correo electrónico. Queríamos entender por qué estas personas habían decidido desconectarse y cómo lo habían conseguido.

Ya se ha escrito mucho sobre cómo podemos desconectar, pero eso no servirá de mucho, a menos que sintamos realmente los beneficios. Esto es lo que nuestros encuestados dijeron que habían aprendido al vivir sus vidas sociales desconectados.

Pasar tiempo con otros

Parte del problema con las plataformas de redes sociales es que no sólo las usamos para comunicarnos, sino que también promueven una forma particular de estar conectados y apoyar a quienes nos rodean. Estas interacciones se canalizan a través de la plataforma para crear datos, que en última instancia se retroalimentan a los brokers de datos y a los profesionales de marketing.

Nuestros participantes compartieron una profunda creencia y apego a una forma diferente de socializar que se centra en la expresión, el contacto, la conversación y el estar en el mismo espacio, físicamente. Esto ayudó a mantener un sentimiento de unión y conexión humana.

Muchas personas hoy en desean lograr un mayor equilibrio y distanciarse de las cosas que les están causando estrés. Para nuestros participantes, que no usaban teléfonos inteligentes ni redes sociales, el tiempo con otros se asociaba con un sentido de calma y propósito en la vida.

Entender lo agotador de estar conectado

Nuestros participantes se preguntaron qué es exactamente «social» en las redes sociales: qué constituye la comunicación y qué obtenemos de la forma en que se miden las cosas sociales en las plataformas en línea, ya sea la amistad, el apoyo o el contacto social.

En lugar de tener cientos de «amigos», siempre elegirían ver a la gente cara a cara y cultivar relaciones que los apoyen en los momentos difíciles.

Aprovechar la oportunidad de desconectarse puede, al principio, causar algo de ansiedad. Pero de estos momentos puede surgir la comprensión de lo agotador que es mantener las conexiones en línea y, de hecho, lo superficial que es estar encerrado en interminables intercambios de información trivial.

Aquellos que eligen desconectarse no son ni personas tristes ni excluidos. Liberados de la pantalla, escaparon de los abrumadores flujos de información y tareas. Su profundo sentido de conexión con el mundo, y sus seres queridos, se hará evidente.

Ser, en lugar de hacer

Muchos de los que se desconectaron disfrutaron de una nueva vitalidad, porque encontraron tiempo para conectarse con el mundo en el aquí y ahora. Esto es crucial para ayudarnos a descansar y relajarnos, de modo que estemos preparados para los momentos más estresantes.

La interferencia visual de una pantalla brillante está lejos de ser relajante. Es mucho menos probable que tengas un sueño reparador si compartes la cama con tu smartphone, o si revisas tus redes sociales para dormir.

La trampa de la tecnología

A medida que esta necesidad de desconexión se hace más popular, sus ideas centrales son a menudo secuestradas por la tecnología. En Instagram, por ejemplo, influencers exitosos muestran sus habilidades de yoga y promueven disciplinas espirituales. Las apps de fitness, las que te brindan datos de salud y las aplicaciones de yoga se encuentran entre las aplicaciones más descargadas por los usuarios de teléfonos inteligentes.

Deberíamos ser más críticos con el uso de las aplicaciones y empezar a dejar nuestro teléfono atrás. Si la consciencia es un estado de estar enfocado en el presente – canalizando pensamientos, sentimientos y sensaciones a medida que fluyen a través de nosotros – entonces ¿de qué sirve una pantalla?

Dentro de diez años, podríamos recordar la aparición de los medios sociales como parte del crecimiento de la humanidad, un tiempo que creó divisiones sociales, ansiedad e inquietud y que dañó la salud y el bienestar de muchos. Hasta entonces, tal vez sea mejor dejar nuestros teléfonos inteligentes atrás, o al menos apagarlos un poco más a menudo.

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